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Cría de cabras, rentable sin tener que asumir altos costos

Publicado el: 9 Oct 2014

Lo mejor del negocio de la cría de cabras no es solo que de este animal se puede aprovechar su pelo, su piel, su carne, su leche y hasta su estiércol, sino que se pueden desarrollar escalas productivas de alto valor con productos como el queso madurado por el que se pagan hasta $70.000 por kilo.

La caprinocultura es tan variada y flexible que además de ser una actividad que se puede desarrollar en cualquier clima, es rentable incluso con un solo animal pues no se requiere de una inversión cuantiosa en su mantenimiento.

Es por ello que es uno de los animales más tradicionales en la agricultura familiar, aunque no por ello no ha sido llevado a nivel industrial.

Esta exploración del negocio llevó a que se conformara la Asociación Nacional de Caprinocultores y Ovinocultores de Colombia (Anco), un gremio que se compone de otras estructuras regionales más pequeñas con igual objeto social: fomentar, promocionar y desarrollar estas especies.

De hecho, Anco aplicó con el Ministerio de Agricultura para que se le concedan los derechos de la administración del sistema de registro de cabras oficial del país, una actividad que ya realiza pero a pequeña escala entre sus afiliados, pues se ha convertido en sinónimo de transparencia a la hora de certificar los animales de raza pura.

Es por esto que en el mercado se comercializa con animales que varían entre $1,4 y $1,5 millones con apenas tres meses de edad, cuando su peso no supera los 26 kilos.

Sin embargo, el animal alcanza su máximo desarrollo a los siete meses, cuando cuenta con más de 35 kilos, es generalmente a esta edad que se inseminan las hembras para multiplicar el hato.

En Colombia en promedio se tienen 60 animales por finca, aunque en los empresarios más grandes superan las 300 cabezas. Aunque no se tiene un censo de cuántas cabras pisan territorio colombiano, se sabe que es Santander el departamento con mayor participación pues fue allí donde los mamíferos iniciaron su travesía por el país de la mano de los españoles. Uno de los casos más destacados de este negocio es la firma Agroindustria Europa, administrada por Rafael Herrera. 

Posee un sistema de ordeño mecánico que extrae la leche de 150 cabras cada tres horas y de una tina de enfriamiento que mantiene la leche a una temperatura de 4°C.

Sin contar esta maquinaria, Rafael solo invierte $70.000 mensuales que incluyen medicinas, manutención y una dieta compuesta por leguminosas, gramíneas, concentrado, maíz y sales minerales.

A través del software Ovisweb el empresario y sus más de 10 empleados hacen seguimiento de los gastos y los ciclos productivos de los caprinos que además están todos identificados con un chip que se implanta en su cuello.

Rafael es un caso de éxito porque fue más allá del mercado y desarrolló su propia receta de hamburguesas y chorizos de carne de cabra, así como yogur y quesos madurados artesanales, siendo proveedor directo de grandes superficies y cadenas de restaurantes.

También le gana día a día la batalla a enfermedades como mastitis, común en las cabras, artritis y encefalitis, que degeneran la raza pero que “nunca se han reportado en su finca”, enfatiza.

Pero esta no es su única línea de negocio, Rafael explora el mercado genético con animales certificados, un servicio que también presta Anco a través de una evaluación que se hace mediante la visita de un técnico cuya tarifa es de $50.000 más $5.000 por cada cabra revisada.

Hoy solo se tienen registradas siete razas con posibilidad de certificarse, algunas de carácter lácteo, de huesos más largos y piel delgada, y otras de talante cárnica, pero todas adaptadas al clima y la topografía.

La buena fama del negocio ha unificado a productores del país bajo la meta de convertirse en un importante renglón pecuario para el país.

Sin ciclos productivos que creen dependencia 
La cabra no está regida por celos, se reproduce durante todas las épocas del año por lo que facilita la administración del negocio genético y simplifica la labor de multiplicar el hato. Otra de las características que pesan a su favor es su talla pequeña, lo que las hace más fáciles de mantener y controlar, aún cuando son animales muy ágiles adaptado a saltar y escalar. Este mamífero es clave en economías como la china donde tienen 173 millones de cabezas e India donde se cuentan 124,5 millones.

Las opiniones

William Montaño
Coord. de Registro y Control - Anco
“La cabra santandereana es la única nativa, de resto todas se han traído pero ya están adaptadas”.

Henry Agudelo
Criador de cabras
“Estos animales garantizan la seguridad alimentaria de una familia que aprenda a sacarles provecho”.

 

Paula Delgado Gómez

pdelgado@larepublica.com.co

 

 

 

Fuente: http://bit.ly/1uGo2jo

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