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¿Quién Pidió Pollo?

Publicado el: 21 Apr 2015

La devaluación tiene en jaque a la industria avícola como consecuencia del alto costo de las materias primas. El aumento en precios del huevo y el pollo parece inminente.

El aumento en el precio del dólar ha incrementado el costo de las materias primas, representadas principalmente en maíz.

La devaluación tiene en jaque a la industria avícola como consecuencia del alto costo de las materias primas. El aumento en precios del huevo y el pollo parece inminente.

La industria avícola no atraviesa por uno de sus mejores momentos. Este sector, cuya producción está valorada en $8,5 billones al año, enfrenta una serie de amenazas que ya comienzan a preocupar a los empresarios. 

La abultada carga tributaria y el aumento en los costos de producción, como consecuencia de la devaluación, han puesto sobre la mesa un posible aumento en los precios del huevo y el pollo para el segundo semestre.

A esto se suman los cambios en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) de los municipios, que han comenzado a desplazar las granjas avícolas hacia zonas más apartadas, poniendo en riesgo una actividad que el año pasado alcanzó una producción de 11.529 millones de huevos y 1,35 millones de toneladas de carne de pollo.

Por tratarse de un sector que no exporta, la devaluación del peso les está pasando una costosa factura a los productores, ya que las materias primas –los granos son la base de la alimentación de los pollos– son en su mayoría importadas. En 2014 la compra de granos en el exterior por parte de la industria superó los US$1.800 millones, explicados en más de 4,5 millones de toneladas.

Esta industria –que genera empleo para más de 350.000 personas– depende 100% de la oferta internacional de maíz, sorgo, soya y hasta fríjol, por lo que el encarecimiento del dólar le pega directamente a los costos de producción, que en promedio han registrado un alza de 25%.

Un aspecto que podría mitigar este impacto es que para este año la administración del TLC con Estados Unidos estableció un contingente de 2,3 millones de toneladas de maíz amarillo que podrá importarse a través de una subasta, sin pagar aranceles. 

Sin embargo, el afán de los empresarios por abastecerse sin tener que pagar el gravamen llevará a que el contingente se agote rápidamente, al punto que, según Andrés Valencia, presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), a más tardar en dos meses ya deberán empezar a importar con arancel, porque la industria requiere por lo menos de 1,5 millones de toneladas adicionales de maíz.

El arancel que tendrán que pagar los empresarios por fuera del contingente podrá ser de 17% si el grano proviene de Estados Unidos o 46% si se compra en los países de Mercosur, lo que se traducirá en un aumento en los costos de producción y, por ende, de los precios al consumidor final.

El presidente y fundador de Frisby, Alfredo Hoyos, asegura que en el segundo semestre se dará un aumento moderado en el precio de la carne de pollo, como consecuencia del alza en el dólar. 

“El objetivo de la industria no es trasladar estos sobrecostos, pero la situación se está comenzando a volver inviable para las empresas. Este es un sector muy golpeado, que no tiene ningún subsidio”, señala la directora ejecutiva de Fenavi Santander, Martha Ruth Velásquez. Esta región representa 25% de la industria, con 1.042 granjas avícolas que tienen 40 millones de aves y generan cerca de 40.000 empleos directos. 

Desplazados por los POT

El sector también enfrenta problemas asociados al uso del suelo. Las modificaciones realizadas a los Planes de Ordenamiento Territorial de algunos municipios están ocasionando un desplazamiento de esta actividad.

“Se están construyendo viviendas de lujo en zonas rurales, proyectos que buscan valorizar la tierra, en contra de actividades pecuarias y agropecuarias”, señala Valencia, quien afirma que específicamente en la zona de Guaduas, Sasaima y Villeta ya les han puesto plazo a dos empresas para que retiren de allí su actividad.

Pero esa zona no es la única afectada. En Santander y el Valle del Cauca la situación no es diferente. La directora de Fenavi Santander expresa que en aquella zona se están destinando grandes extensiones de tierra para el desarrollo de proyectos turísticos. “El uso del suelo se ha cambiado debido a intereses particulares y lo peor es que no hay nada que garantice que si se trasladan a otras partes, en 5 o 10 años no les vaya a suceder lo mismo”, señala. 

Pero más preocupante aún es el artículo 89 del Plan Nacional de Desarrollo que les da facultad especial a los alcaldes elegidos entre 2012 y 2020 para que puedan cambiar el uso del suelo agropecuario para construcción de Vivienda de Interés Prioritario, sin cumplir con el requisito de consulta previa.

Más tributos

Como si el panorama no fuera suficientemente complejo, la carga tributaria se ha convertido en otro dolor de cabeza para el sector, pues hoy representa más de 60% en la estructura de costos de las empresas. “Con la nueva reforma tributaria el impuesto a la riqueza se incrementó –el costo fiscal– alrededor de 10 puntos y competidores como Estados Unidos no tienen esa carga impositiva” dice Valencia. Los empresarios están a la expectativa de lo que suceda con la nueva reforma tributaria. La principal apuesta es a que puedan mantenerse en la categoría de bienes exentos, dando cumplimiento a lo expresado en la Constitución Nacional en torno a que estos dos productos –pollos y huevos– deben hacer parte de la canasta básica de los colombianos, manifiesta Martha Ruth Velásquez.

Aún con este panorama, los empresarios esperan que este sea un buen ejercicio, con un crecimiento superior a 4% y que la demanda se mantenga a un nivel similar al de 2014, cuando el consumo per cápita de huevo fue de 242 unidades y el de pollo en 29,6 kilos.

Cuenta de cobro

Los problemas macro que afectan a la industria avícola ya han comenzado a impactar algunas empresas del sector. En marzo del año pasado la Superintendencia de Sociedades informó que aceptó en proceso de reorganización empresarial a la firma Campollo, una de las más representativas del oriente del país.

Dinero conoció que en este momento se encuentra en estudio la situación de Concentrados del Sur e Incubadora del Sur. El año pasado la entidad de control había rechazado el proceso de estas dos firmas; sin embargo, en este momento nuevamente son objeto de análisis.
 
En la imagen Andrés Valencia - Presidente de Fenavi.
 

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