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Más de 1.500 Mascotas Esperan Hogar en Medellín

Publicado el: 19 May 2015

Hay una tendencia a adoptar más fácil gatos que perros. En La Perla y las distintas ong y fundaciones de defensa animal se promueve la adopción de mascotas.

Amelia, Armonía y Capitán son dos perras y un perro criollos de absoluta nobleza y elegancia, pero no tienen el garbo o el pedigree de los Golden Retriever y por eso llevan meses esperando un hogar, igual que otros 1.265 perros y 145 gatos que también hacen turno en el Centro de Bienestar Animal La Perla, de Medellín.

Capitán, Armonía y Amelia, sin embargo, no pertenecen a La Perla sino a la Fundación Orca, que rescata animales callejeros en situación crítica en materia de salud a los que, luego de asistirlos médicamente y salvarlos de la muerte, les busca un hogar, pero esta tarea no siempre es tan sencilla.

Marcela Díaz, la cabeza de este noble proyecto de ayuda a los animales, afirma que el proceso de adopciones, en los últimos tiempos, se ha vuelto complicado.

“Amelia y Armonía llevan un año y año y medio esperando adoptantes. Se ha vuelto muy difícil la adopción de perros grandes, y si son negros es más difícil, en este momento tenemos más de 100 perros para entregar y una deuda de $18 millones”, relata Marcela, que con dolor en el corazón afirma que en este momento le es imposible recibir más mascotas, en la época más crítica en los 7 años que lleva la fundación.

Los animales están en hogares de paso donde los alimentan y atienden, pero no son hogares propios donde ellos sientan plena felicidad.

En La Perla, el hogar que tiene la Alcaldía de Medellín para acoger a los animales abandonados en las calles, también hay esperas. A veces largas. De los perros y gatos que hay en el momento para dar en adopción, la meta este año es entregar 780. Hasta ahora, en lo que va de 2015, un total de 250 animales se han ido a nuevos hogares.

Irma Lucía Ruiz, secretaria del Medio Ambiente, dependencia que tiene a su cargo La Perla, sostiene que en la ciudad ha crecido la cultura de las adopciones.

“Esto a pesar de que entregar un animal en adopción no es fácil, porque uno de los requisitos, una vez la persona elige el animal que va adoptar, se reúne a toda la familia para que decida y con uno solo que no esté de acuerdo, no se puede entregar, porque ahí va a haber problemas y el animal puede terminar de nuevo en las calles o maltratado”, sostiene la funcionaria.

Ese proceso incluye una visita al nuevo hogar que tendrá la mascota, que debe ser acorde a su condición, tamaño, raza. Y la familia debe asumir un compromiso similar al que sigue cuando se adopta un hijo. Esto porque el rol de las mascotas ha cambiado sustancialmente y ahora ellas son parte esencial de las familias.

“En Medellín no hay censo sino un estimativo de la última Encuesta de Calidad de Vida del Departamento de Planeación de Alcaldía, según el cual en la ciudad hay 187.712 perros y 59.000 gatos”, detalla la señora Ruiz.

Basada en la misma encuesta, precisa que, en promedio, en cada hogar hay 1,2 perros. Es decir, “mínimo hay uno por hogar”, resalta.

En el programa de Bienestar Animal La Perla se han entregado en adopción 52.764 animales, caninos y felinos, y se han rescatado de las calles y del maltrato 10.759. Son los que no tienen microchip ni dueño.

Silvia Ospina, una de las defensoras de los animales más reconocidas de Antioquia, sostiene que el proceso de adopción de un perro en Medellín depende de la fundación o el rescatista que lo entregue.

“Generalmente, se llena un formulario y se hace una visita domiciliaria para ver que las condiciones sean idóneas para el animal. Otros simplemente hacen una entrevista telefónica y anotan los datos básicos”.

Aclara que al adoptar la mascota, el nuevo dueño debe cancelar el costo de la esterilización y las vacunas. Hay visitas posteriores a los hogares para hacer seguimiento del animal y constatar que esté bien en su nuevo espacio. De allí que a veces el proceso sea largo, pues no se trata de desencartarse del canino o el felino sino de verdad generarle una situación de bienestar.

Como Marcela Díaz, admite que la mayoría de gente adopta animales de raza, que sean cachorros y de tamaño pequeño en su adultez: “los perros grandes, negros, criollos o ancianos van quedando en los albergues sin ser adoptados”, se lamenta.

Por paradoja, la mayoría de los perros para adopción son criollos y adultos y rara vez se encuentra uno de raza abandonado.

“Curiosamente, los criollos son los más resistentes a enfermedades, son los más saludables y los más agradecidos cuando se les da una oportunidad, y la satisfacción de ayudarlos es maravillosa”, dice Silvia, que participa en actividades de otras capitales donde la situación de los animales es dramática.

Ahora mismo promueve en sus páginas de internet un campeonato de Bolos que se realizará en Santa Marta organizado por la Fundación Milagros de la Calle, que busca obtener recursos para esterilizar animales callejeros, una situación que en la costa Atlántica es dramática y en muchos casos vergonzante.

“Medellín es una de las 4 ciudades del mundo donde se cuida más de los animales, así que somos ejemplo para el mundo”, sostiene.

Pese a esto, en la ciudad abundan los albergues, fundaciones y hogares de paso abarrotados de animalitos esperando una oportunidad.

Recientemente, el Concejo aprobó el acuerdo 338, que busca acabar con los criaderos de animales, un negocio que estaba pululando y que ocasionaba que el 80% de los animales sufriera maltrato, como mala alimentación, encierro en jaulas y posterior abandono en las calles, cuando ya adultos y enfermos no pueden generar más crías.

Compromiso íntegro

Desde la Secretaría del Medio Ambiente se calcula en $100.000 la inversión que un hogar hace en una mascota, sobre todo al inicio del proceso de tenerlo, pues es cuando debe costear vacunas, esterilización y otros procesos, aunque siempre es algo relativo, pues depende de las razas, los tamaños y su condición.

Aunque el promedio es de 1,2 perros por hogar, hay casos extremos, como el de Natalia Fernández, que tiene en su casa 4 Golden Retriever y un criollo. Ella empezó con Ágata, el nombre de su primera cachorra, y por una cría que esta tuvo ante el deseo de ella de darle compañía, pues el animal permanecía mucho tiempo solo, resultó con la que podría llamarse una camada de cinco.

“En ellos me gasto dos bultos de cuido de $80.000 al mes. Antes el baño de cada uno valía $50.000, pero ya lo hago yo misma y lo disfruto mucho, igual que ellos”.

No todos los casos son así, obviamente. Andrés Mesa tiene dos mascotas de raza pequeña y se gasta un bulto de concentrado de $60.000 que dura dos meses. El baño, que le valdría $10.000 por cada uno, él lo hace en su casa.

Lo esencial en la tenencia de un animal es el afecto, el respeto, el grado de compromiso que se asuma, que incluye alimentarlos, atenderlos, compartir momentos de amor y sacarlos de paseo.

Cosas que ellos saben recompensar con creces, pues nadie más leal, más agradecido, más dado al afecto que un perro. Alguien que jamás nos traicionará....

EL COLOMBIANO | 18 DE MAYO DE 2015

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