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El paro campesino retrasa planes de inversión de Solla

Publicado el: 21 May 2014

La firma no ha puesto en operación su planta de premezclas vitamínicas en Buga, para no correr el riesgo de arrancar con desabastecimiento de insumos.

POR FERNEY ARIAS JIMÉNEZ | Publicado el 13 de mayo de 2014

El efecto de las protestas campesinas en Colombia no solo se siente en las carreteras, también impacta negativamente la operación de las empresas del sector agroindustrial como Solla, que prefiere postergar la entrada en operación de algunos proyectos y suma pérdidas por no poder sacar a tiempo su producción al mercado.

No obstante, el presidente de la empresa familiar de origen antioqueño, Mauricio Campillo Orozco , detalla aspectos de los nuevos negocios para este año, sus expectativas y metas que al año 2017 tiene la compañía.

¿Cómo impactan los paros campesinos la operación de una empresa como Solla?
"En el pasado, las protestas y el invierno nos acarrearon complicaciones en los puertos, pues cuando llegaban los buques no era posible descargarlos y eso nos generó algunas multas por retrasos. Con los paros, en las granjas tenemos grandes problemas, pues los ciclos de vida de los pollos están entre 38 y 42 días y cuando no hay forma de sacarlos el ciclo se extiende y las eficiencias se afectan negativamente, porque hay que alimentarlos por más tiempo y los pollos más gordos dificultan su sacrificio, además de que el mercado se satura de esta carne. Así que las pérdidas son grandes, sin tener en cuenta la parálisis de los carros y en Pasto, el año pasado, nos cerraron la planta durante diez días".

Y, ¿el actual paro tiene frenado algún proyecto?
"Sí y esperamos que termine para arrancar la operación de una planta nueva de premezclas vitamínicas en Buga con una inversión por 4 millones de dólares, para reemplazar las que se nos incendió el año pasado en Puerto Tejada. Eso nos impactó los estados financieros porque estamos pendientes que la aseguradora nos desembolse el pago".

La compañía ha anunciado un nuevo negocio, ¿de qué se trata?
"Es una idea que estábamos desarrollando desde hace algún tiempo y que implicó un estudio de mercado profundo, que nos permitió entender las necesidades de abastecimiento de proteína animal de los hogares. Hace poco abrimos la primera tienda Delecta en Bogotá, sector Salitre, donde ofrecemos cerca de 180 referencias, entre pollo, cerdo, res, pescado, huevo y productos complementarios".

La incursión en la venta de pollo con Distraves se realizó mediante una alianza, ¿en Delecta también hay un socio?
"No. Aquí va Solla únicamente con un aporte de capital grande (2,5 millones de dólares para esa tienda), en un negocio de comercialización, y lo que pretendemos es reforzar nuestra presencia en el negocio de nutrición humana".

Y, ¿cómo será la expansión de este formato en el país?
"Es un negocio al que le estaremos haciendo mucho seguimiento, pero en los planes está tener un punto adicional en Bogotá y otro en Medellín antes de que termine este año".

Otra meta de Solla es producir alimentos para animales fuera de Colombia...
"Hemos avanzado poco porque ese es propósito de aquí al año 2017, pero si hemos aumentado nuestra presencia vía exportaciones y nuestros volúmenes, especialmente para mascotas, vienen creciendo y estamos llegando a Centroamérica.

¿Qué sigue en el plan de inversiones de Solla?
"Nuestra meta de ventas al año 2017 es de 1.500 millones de dólares y eso sigue avanzando. En este momento tenemos proyectos de innovación y emprendimiento, distintos a los que hemos ejecutado con Distraves y Delecta, que podrían costar una 304 millones de dólares de inversión y para adelantarlos estamos mirando inversionistas y posibles aliados en esos proyectos".

EN DEFINITIVA

Solla es otra de las empresas antioqueñas que de forma silenciosa ha ejecutado cambios y transformaciones para posicionarse como un grupo empresarial, que ve más allá de las fronteras

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