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Determinación de la calidad del heno para los caballos

Publicado el: 3 Sep 2014

El heno es pasto al que se le ha extraído gran parte del agua, pasando de una humedad del 83% a 15%, aproximadamente, pero mantiene su contenido nutricional. 

Este proceso se denomina deshidratación y pude ser por medios naturales como la exposición directa al sol después de cortado o por medios artificiales en sitios adecuados para tal fin como marquesinas o invernaderos. Posterior a la deshidratación, puede seguir un proceso industrial denominado Enfardado, que es el proceso mediante el cual se prensa en grandes cubos amarrados con una cuerda. Este proceso se puede obviar en sitios donde el proceso es de forma artesanal, se almacena a granel y se suministra directamente en canastas o comederos a los equinos.

Los procesos de deshidratación y almacenamiento, pueden sufrir alteraciones que repercuten en la calidad del heno.

El heno puede ser evaluado mediante análisis bromatológico en un laboratorio de pastos o de control de calidad de alimentos para animales, o también mediante un análisis macroscópico donde debe intervenir el olfato, el tacto y el aspecto visual.

En términos generales el heno debe tener un olor dulzón y agradable, debe estar libre de contaminaciones químicas y físicas como basuras o tallos de malezas u otros pastos de inferior calidad. Debe ser verde, frondoso y presentar un tallo delgado, lo que significa una buena proporción entre los tallos y las hojas, que es donde encontramos la mayor cantidad de nutrientes. La presencia de semillas indica maduración del pasto y por ende menor valor nutritivo. La abundancia de hoja significa mayores niveles de nutrientes, por eso es importante que estas estén fijas y que no se caigan con facilidad.

 

Características indeseables por las cuales se debe rechazar el heno:

  • Heno con cambios bruscos de color como excesivamente blanqueado, descolorido o amarillo.
  • Con mal olor, con olor a humedad o moho.
  • Presencia de parches que denoten humedad u hongos.
  • Con manchas blancas o marrón que significan la presencia de hongos, lo que disminuye su palatabilidad. Los hongos generan micotoxinas que producen muchos efectos adversos en los equinos, los cuales pueden ir desde cólicos hasta disminución de las defensas.
  • Henos con indicios de fermentación.
  • Presencia excesiva de polvo o tierra.
  • Heno con altas cantidades de malezas, basura o desechos.
  • Con signos de infestación por moscas, gusanos o garrapatas.
  • El heno que se enfarda o se guarda húmedo o que se moja durante el almacenamiento puede verse mohoso, lo cual genera un olor a rancio, húmedo y presentará cambios de color.

Finalmente el caballo es el mejor laboratorio, tenga precaución con un heno que no quieran consumir los equinos. La baja palatabilidad puede generarse por mala calidad del pasto, maduración de este o contaminación química o física.

En lo posible solicite a su proveedor análisis de laboratorio que le indiquen una calidad estable en cada lote de heno, al igual que le garantice un peso estable en cada una de las pacas.

En cuanto a cuál es el mejor tipo de heno, no hay una respuesta simple.

Los henos de leguminosas como alfalfa, tienen mayores niveles de proteínas y calcio que los henos de pastos, por lo tanto están más indicados para potros y yeguas de cría. Los caballos de competencia, requieren dietas sin excesos de proteína y con alta energía, preferiblemente henos de pastos (gramíneas). Los caballos obesos necesitan baja energía como henos de pasto maduro. Los caballos con problemas metabólicos o problemas digestivos también se beneficiarían de henos que contienen niveles más bajos de azúcares y henos de pastos.

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